Pasos a seguir para el diagnostico correcto d la enfermedad
ELEMENTOS E IMPORTANCIA DEL DIAGNOSTICO DE PROBLEMAS
FITOSANITARIOS
Introducción
En el ámbito de las ciencias agronómicas y la
fitoprotección, el panorama que se ofrece a la profesión va más allá de la
relación simplista patógeno-químico o patógeno-variedad resistente. Los
profesionales tenemos la obligación de responder como conocedores del área, con
una conceptualización clara y una estructura operativa funcional y ética como
las planteadas por Grogan (1981). En la medida en que se limita la
responsabilidad profesional únicamente a la detección del agente causal y a su
supresión por medios físicos o químicos, el profesional se estará volviendo
redundante, porque los avances tecnológicos permiten que esa función la cumpla
un técnico calificado en el manejo de los instrumentos de laboratorio.
El manejo integrado de plagas (MIP) con su concepción
ecológica enfatiza como primer fundamento, el diagnóstico correcto del problema
fitosanitario; basados en el diagnóstico, el agricultor o asistente técnico
pueden seleccionar las estrategias y tácticas de manejo apropiadas (Bustamante
1984).
Existen por lo menos cuatro grupos de técnicos que
desempeñan actividades de diagnóstico:
Extensionistas en sanidad vegetal, asistentes técnicos,
funcionarios de empresas de agroquímicos. Este grupo es responsable del acierto
o el fracaso de los profesionales de la fitoprotección a nivel del agricultor.
Profesionales dedicados a las clínicas de identificación
y diagnóstico.
Profesionales con preparación taxonómica, grupo exigente
en la nitidez de la identificación y caracterización.
Especialistas con gran experiencia en las principales
plagas de un cultivo.
Las decisiones más frecuentes a nivel del cultivo son las
siguientes:
Con base en un diagnóstico correcto, se toman las medidas
de manejo de la plaga.
Para diagnosticar un problema fitosanitario cuya naturaleza
e identidad no es reconocida por el agricultor o asistente técnico, se
recolectan muestras e información de campo y se recurre a especialistas antes
de definir las tácticas de manejo.
Aunque no se tiene conocimiento sobre la identidad de la
plaga y las condiciones que le favorecen, se decide aplicar medidas de amplio
espectro con la finalidad de acertar en su control.
En los dos primeros casos se hace uso de la experiencia
en diagnóstico para evitar riesgos de pérdidas en el cultivo e inversiones costosas
de manejo. Sin embargo, en la tercera decisión se juega al azar por
desconocimiento del agente causal y se cae en el error de la
"automedicación" por propia decisión o por confiar en el consejo de
otra persona con poca o ninguna experiencia en diagnóstico.
En este artículo se presentan consideraciones generales
del diagnóstico, sus fundamentos y procedimientos con énfasis en problemas
fitopatológicos.
Qué es el diagnóstico y cuáles son sus niveles
El diagnóstico se puede definir como el arte científico
de reconocer por observaciones, estudio o experimentación, la naturaleza de la
causa de un problema y los factores que inciden en su desarrollo (Grogan 1981;
Streets 1972).
El diagnóstico es una etapa fundamental en el ámbito de
la fitoprotección. Para realizarlo se deben analizar las condiciones en que se
presenta el problema, en especial el manejo del cultivo y las interacciones
planta-agente causal-organismos benéficos-condiciones agroclimáticas, es decir,
se requiere de un análisis integral que conlleve a un acertado juicio sobre la
etiología del problema y los factores que lo favorecen.
Este enfoque tiene gran aceptación en la actualidad,
donde la protección del ambiente y la salud humana son una exigencia de primer
orden y la producción sostenible y el MIP son incorporados a los programas
agrícolas a nivel mundial.
El diagnóstico se puede llevar a cabo a través de
diferentes niveles, de acuerdo con su objetivo y la experiencia, recursos
físicos y técnicos a disposición del profesional (Bustamante 1986, Streets
1972, Shurtleff y Averre 1997).
Nivel de campo: Se puede realizar en condiciones precisas
que permitan identificar la plaga por sus síntomas, signos, distribución en el
campo u otros factores. En este caso, la experiencia con el cultivo y sus
plagas es fundamental. Muchos asistentes técnicos en cultivos específicos no
solo pueden identificar el problema principal, sino también otros de incidencia
económica importante.
Diagnóstico de confirmación. Cuando se presentan
condiciones de campo que no permiten establecer la identidad de los organismos
causales, es necesario reunir información de campo y recolectar muestras para
análisis de laboratorio. Esto permite además de una clasificación más exacta y
útil, la elaboración de las listas y mapas de distribución de plagas de una
región.
Es importante recordar que diferentes organismos o factores
abióticos pueden ocasionar un síntoma similar en la planta; por lo tanto, se
deben evitar los diagnósticos precipitados carentes de información. Cuando
todos los rasgos característicos de la plaga no están presentes para llegar a
un diagnóstico preciso, se puede dar un diagnóstico presuntivo, sujeto a una
confirmación posterior.
Diagnóstico de nuevas plagas. En algunos casos, en
especial con enfermedades, el agente causal del problema fitosanitario no es
conocido, y se hace necesario iniciar un estudio interdisciplinario que permita
determinar la naturaleza de la plaga y establecer la identidad exacta, con el
fin de orientar su manejo.
Este nivel de diagnóstico exige en muchos casos la
disponibilidad de equipos, la participación de diferentes especialistas y el
tiempo necesario para realizar un estudio clínico minucioso y analizar las
condiciones de campo en que se presenta el problema.
Diagnóstico regional. En este nivel se utiliza toda la
información de una plaga para que un equipo de trabajo pueda hacer el
reconocimiento, en una zona o en un país, de la presencia de esta plaga y las
condiciones en que se da. Este diagnóstico indica además la distribución,
importancia y prioridad de la plaga para emprender una campaña de manejo o
erradicación o una investigación más amplia, y serviría de base para establecer
un servicio de información geográfica de plagas.
Además de la distribución de la plaga, también se puede
conocer la presencia de algún tipo de resistencia de la planta o de enemigos
naturales, así como problemas de fertilidad o estructura del suelo.
Cuando la plaga no se conoce en un área o país se realiza
un reconocimientos negativo, donde se hace énfasis en la búsqueda del agente
causal, con el fin de confirmar su ausencia o detectar su introducción. La
búsqueda de la escoba de bruja del cacao, la broca del cafeto o el gorgojo
Kaphra, son motivo de dicho reconocimiento.
Para llevar a cabo estos cuatro niveles de diagnóstico se
necesita de la participación de profesionales dedicados a diferentes
actividades y de varias especialidades, lo cual confirma la importancia de la
mayor integración entre funcionarios de extensión, sanidad vegetal e
investigación, en una región o país.



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